Trasplante de páncreas

En las personas con diabetes de tipo 1, las células de los islotes pancreáticos dejan de producir insulina. Por lo tanto, parece lógico pensar que si una persona con diabetes de tipo 1 recibe un trasplante de páncreas se curará de la enfermedad. En general, así sucede.

Pero a veces, puede ser peor el remedio que la enfermedad. Nuestro organismo está dotado de un complejo sistema que le permite discriminar las partes propias de las partes extrañas. Con el fin de que el organismo acepte el órgano del donante, los médicos procuran que el donante y el receptor del órgano sean compatibles (del mismo tipo de antígeno leucocitario humano/human leukocyte antigen HLA), que es un tipo de proteína que se encuentra en la sangre. 

Los pacientes con un órgano trasplantado deben tomar medicamentos inmunosupresores para evitar que su sistema inmunológico combata al órgano nuevo. Los efectos secundarios de esos medicamentos pueden ser peores que los problemas ocasionados por la diabetes, y la operación en sí es seria.

De cada diez (10) personas, una o dos mueren antes de que haya transcurrido un año desde el trasplante de páncreas. Sin embargo, hay situaciones en las que la persona presenta complicaciones tan graves ocasionadas por la diabetes, que el trasplante de páncreas y el tratamiento con medicamentos inmunosupresores es la mejor opción. Las personas que ya se han hecho un trasplante de riñón deben utilizar esos medicamentos de todos modos. Por lo tanto, para esas personas, puede valer la pena someterse a un trasplante de páncreas. 

Cuando el trasplante es exitoso, el paciente ya no tiene diabetes y es poco probable que vuelva a tener esa enfermedad. Las inyecciones de insulina y las pruebas de glucosa en la sangre frecuentes, ya no son necesarias. Si se restablecen los niveles de glucosa en la sangre dentro de valores normales, es posible que se evite que empeoren las complicaciones, aunque es necesario realizar muchos más estudios.

Puede haber rechazo en el trasplante de páncreas y esto sucede aproximadamente en el 50 % de los casos. Los casos de rechazo en páncreas conectados hacia la vejiga son menos frecuentes, que en páncreas conectados en otros lugares del cuerpo. Cuando un trasplante fracasa, la persona vuelve a tener diabetes.

Recuerde que los trasplantes de páncreas sólo funcionan en personas con diabetes de tipo 1. El problema más grave de las personas con diabetes de tipo 2, no es el mal funcionamiento del páncreas, sino la incapacidad del organismo para responder adecuadamente a la insulina.

Trasplante de páncreas parcial

Lamentablemente, existe una cantidad insuficiente de páncreas cadavérico. Eso se debe a que la cantidad de personas que se inscriben como donantes de órganos no es suficiente y cada páncreas debe cumplir con requisitos estrictos. Cuando no se encuentra disponible un páncreas cadavérico entero, la persona puede recibir una parte del páncreas de un familiar vivo.
Cuando un paciente con diabetes recibe un trasplante de riñón de un familiar vivo, generalmente es beneficioso realizar un trasplante de páncreas parcial al mismo tiempo. Debido a que el riñón trasplantado con el tiempo será dañado por la diabetes, trasplantar parte del páncreas proveniente del mismo donante ayudará a controlar los niveles de glucosa en la sangre y a proteger al nuevo riñón de futuros daños. El trasplante parece ser más exitoso cuando el paciente y el donante son compatibles en cuanto al tipo de antígeno HLA, y un trasplante de páncreas y riñón simultáneo tiene menos probabilidades de fracasar, que si sólo se realiza el trasplante de páncreas.

Riesgos y beneficios

Los trasplantes de páncreas son menos riesgosos en personas que no padecen enfermedades cardíacas o vasculares. Antes de someterse a un trasplante, el médico examina su sistema circulatorio para comprobar que esté lo suficientemente sano para soportar el riesgo que conlleva una operación.
Como sucede con cualquier operación, cuanto más saludable se encuentre, mejor podrá sobrellevar el estrés físico de la intervención quirúrgica. Entre los posibles efectos secundarios de la cirugía se incluyen hemorragias e infecciones.  

Los medicamentos inmunosupresores son agresivos para el organismo, pero las personas trasplantadas deben tomarlos por el resto de sus vidas. La azatioprina y la ciclosporina, dos drogas comúnmente utilizadas, aumentan las probabilidades de contraer infecciones y tienen otros efectos colaterales. Será necesario que usted evite el contacto con personas que tienen infecciones, como resfrío o gripe. Además, no debe vacunarse sin antes consultarlo con su médico. Esos medicamentos también pueden dañar los riñones. Por ejemplo, la utilización de cualquiera de esos medicamentos durante muchos años puede incrementar el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer.

Un estudio reciente (JAMA, 2003) ha señalado que para los pacientes cuyos riñones funcionan correctamente, los índices de supervivencia cuando reciben un trasplante de páncreas son inferiores, a los índices de supervivencia de los pacientes que controlan su diabetes con terapia convencional (insulina, dieta, etc). Por lo cual, tanto el paciente como el médico deben analizar muy detenidamente la decisión de realizar solo un trasplante de páncreas, ya que los índices de supervivencia observados en pacientes con solo trasplante de páncreas, son menores que los observados en pacientes con trasplantes de páncreas y riñón simultáneos.

Debido a que este último tipo de trasplante tiene menos posibilidades de fracaso que el trasplante solo de páncreas, los trasplantes de páncreas casi siempre se realizan únicamente en personas con diabetes de tipo 1, que también recibirán o que ya han recibido un trasplante de riñón.

  • La última revisión: July 10, 2013
  • última edición: November 3, 2013