Salud bucal e higiene bucodentalHay más bacterias en su boca en este preciso momento que personas sobre la Tierra. Si esos gérmenes se instalan en sus encías, tendrá la enfermedad de las encías. “¿Yo?”, se preguntará. A continuación, le presentamos algunos datos.
No se desanime ... no todas son malas noticias: recuerde que usted puede hacer muchas cosas para luchar contra la enfermedad de las encías.
Un potente ataque contra la placa
Cuando se tiene la enfermedad de las encías, los gérmenes trabajan para destruir las encías (gingiva) y el hueso que rodea los dientes. Comienza con la placa. La placa es una película adherente formada por restos de alimentos, saliva y gérmenes. La placa prefiere instalarse sobre la línea de la encía. Allí, los gérmenes se activan y hacen que las encías se enrojezcan, se sensibilicen y sean propensas al sangrado. El objetivo del cepillado y limpieza con hilo dental diarios es eliminar la placa por completo. Si queda placa, se endurece y se transforma en sarro. El sarro se acumula debajo de la línea de la encía, formándose más placa sobre ese sarro. Solamente su dentista o higienista oral está en condiciones de remover el sarro de sus dientes. Si la placa y el sarro no se retiran, aun un cepillado suave puede provocar el sangrado de las encías, denominado gingivitis. Es la primera etapa de la enfermedad de las encías. Usted puede enfrentar la gingivitis mediante:
Si usted pasa por alto la gingivitis, la enfermedad de las encías empeora. La condición más grave de la enfermedad de las encías se denomina periodontitis. Cuando se llega a esa etapa, las encías comienzan a despegarse de los dientes. Se forman bolsas entre los dientes y las encías. Esas bolsas se llenan de gérmenes y pus, y se hacen más profundas. En esta etapa, es probable que necesite una cirugía de encías para preservar los dientes. Si no se hace nada al respecto, la infección avanza hacia la destrucción del hueso que rodea los dientes. Posiblemente, los dientes comiencen a moverse o a aflojarse. Tal vez se caigan o sea necesario realizar una extracción. Señales de advertencia
Como si esto no fuera suficiente, la diabetes puede empeorar la situación. La placa es el “malo de la película” en la enfermedad de las encías. Pero la diabetes también puede ser culpable. Es posible que la diabetes debilite el poder ofensivo contra los gérmenes de su boca. Los niveles altos de azúcar en la sangre pueden colaborar con que la enfermedad de las encías empeore. A la vez, la enfermedad de las encías puede causar más dificultades para controlar la diabetes. Por lo general, la enfermedad de las encías es indolora. Es posible que usted ni siquiera sepa que padece esta enfermedad y se entere cuando ya se haya producido algún de daño grave. Las visitas periódicas al dentista son su mejor defensa. Si bien la enfermedad de las encías quizá no provoque dolor, hay señales de advertencia ante las que se debe estar atento.
Si usted tiene cualquiera de los síntomas mencionados, visite a su dentista. Cepillado y limpieza con hilo dental
Los tres pasos principales para enfrentar la enfermedad de las encías son: el cepillado, la limpieza con hilo dental y la consulta periódica a su dentista. Cepíllese al menos dos veces por día y límpiese con hilo dental una vez por día. Solicite a su dentista o higienista que le muestre la forma correcta de cepillarse y limpiarse con hilo dental. A continuación, le proporcionamos algunos consejos útiles. Cepillado. Un cepillo de dientes solamente puede limpiar uno o dos dientes por vez. Dedique alrededor de 3 minutos de cepillado para limpiar bien todos sus dientes.
Limpieza con hilo dental. Pocas personas disfrutan de la limpieza con hilo dental. Pero si no se limpia con hilo dental, solamente está haciendo la mitad de la tarea de lavarse los dientes y las encías. La limpieza con hilo dental retira la placa y los pequeños restos de alimentos presentes entre los dientes y debajo de la línea de las encías. El hilo dental llega a zonas que el cepillo no puede alcanzar. Higienícese con hilo dental una vez por día.
Si usted tiene artritis en las manos, problemas para mover los dedos o si tiene puentes en la boca, quizás lo ayude un porta hilo dental. Consulte con su dentista respecto de las herramientas que puedan hacer más sencilla la limpieza con hilo dental. Cuando programe la visita a su dentista, planifique:
Más sobre la boca
El problema más común que afecta las encías y los dientes de las personas con diabetes es la enfermedad de las encías. Pero la diabetes también hace que usted sea más propenso a tener otro tipo de problemas en la boca. Infecciones bucales. Una infección bucal es un conjunto de gérmenes que causan problemas en cierto sector de la boca. A continuación, le brindamos algunas señales de advertencia.
Las infecciones pueden dificultar el control del nivel de azúcar en la sangre. Mediante una planificación anticipada y el análisis de un plan de acción con su dentista y con su médico, usted estará preparado para manejar los ajustes que sean necesarios realizar. Infecciones micóticas. Tener diabetes significa que usted es más propenso a contraer infecciones micóticas como, por ejemplo, las aftas. Si su tendencia es tener el nivel de azúcar en la sangre alto o si toma antibióticos con frecuencia, es aun más probable que usted tenga este problema. Las aftas producen manchas blancas (o a veces manchas rojas) en distintas zonas de la boca. Y pueden provocar dolor o transformarse en úlceras. Las aftas prefieren espacios húmedos que pueden irritarse o doler, por ejemplo, debajo de prótesis mal colocadas. Fumar y usar prótesis dentales durante todo el día y la noche pueden aumentar el riesgo de padecer aftas. Dejar de fumar y limitar el tiempo de uso de prótesis puede reducir el riesgo de padecer aftas. Si cree que tiene una infección micótica, comuníquese con su dentista o con su médico. Curación lenta. Si su diabetes no está bien controlada, usted se cura con mayor lentitud y aumenta las posibilidades de contraer una infección después de una cirugía odontológica. Para tener más probabilidades de curarse bien, mantenga el nivel de azúcar en la sangre bajo control antes, durante y después de una cirugía. Boca seca. Algunas personas con diabetes se quejan de tener la boca seca. Los medicamentos que usted toma pueden provocar ese síntoma. Es posible que note la boca seca si tiene el nivel de azúcar en la sangre alto. La boca seca puede aumentar el riesgo de padecer caries, debido a que hay menos saliva para arrastrar los gérmenes y cuidar los ácidos que ellos crean. En algunas ocasiones, la boca seca puede provocar otros problemas como, por ejemplo, infecciones de las glándulas salivales. Si usted tiene la boca seca, beba más líquido. También puede probar mascando chicles o caramelos sin azúcar para ayudar a mantener el flujo de saliva. Algunas personas utilizan sustitutos de saliva, disponibles en farmacias. Mantener los dientes y la boca sanos requiere de un esfuerzo de equipo. Usted es la persona más importante dentro de ese equipo para realizar el cuidado diario de la boca. Si tiene preguntas o inquietudes, consulte con algún miembro del equipo. Recuerde que una buena salud dental puede dar lugar a una boca saludable y a una sonrisa para toda la vida.
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